Naciones y pueblos

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Las muertes de Santiago Maldonado y Rafael Nahuel, dos jóvenes que reivindicaban la causa del pueblo mapuche, dejan al descubierto siglos de opresión y la construcción de un enemigo interno que amenaza a la sociedad argentina y justifica una escalada represiva con pocos precedentes.  Aunque la invisibilización de los pueblos originarios es tan vieja como el afán de exterminarlos, o el deseo de ser una nación europea, en las últimas décadas la destrucción de sus territorios intensificó procesos migratorios que los llevo, tanto  a los márgenes de las principales ciudades como a un retorno a la tierra.

Comunidades

Si bien en Chile dicen que son argentinos y en Argentina dicen que son chilenos, esta no es más que una de las tantas estrategias discursivas que utiliza el actual gobierno argentino para desprestigiar al pueblo mapuche. “Nosotros somos pueblos milenarios, preexistentes a la construcción de las naciones”, sostiene Mauro Millán, Lonko de la comunidad Pillán Mauiza.  “Este fue uno de los pocos pueblos, en lo que hoy es América, que resistió la invasión de los conquistadores tanto anglosajones como de quienes venían de la Península Ibérica. El pueblo mapuche resistió casi cuatro siglos ese intento de invasión y la presencia del Estado en territorio mapuche lleva tan sólo un siglo”.

Las comunidades mapuches que hoy son objeto de persecución se ubican principalmente en las provincias de Neuquén, Río Negro y Chubut. Algunas gozan de reconocimiento jurídico y otras no, y aunque las hay de diversos tamaños, se cuentan por miles a uno y otro lado de la cordillera. “El concepto de núcleo de la comunidad mapuche se denomina Lovche, es la forma social más básica, que tiene su lonko (cacique), su machi (sanadora) y su weichafe (guerrero). Cada cual nace con esa capacidad o se le manifiesta en algún momento el rol que va a cumplir. Nosotros no usamos el consenso mayoritario ni votamos para elegir autoridades”, cuenta Millán.

Las comunidades que se hicieron más visibles recientemente fueron la Pu Lof Cushamen (Chubut) y la Lof Lafken Winkul Mapu (Lago Mascardi, Río Negro). En la primera se produjo la brutal represión que acabo con la vida de Santiago Maldonado en manos de la gendarmería, unas tierras que hoy se encuentran bajo dominio de Luciano Benetton. En el Lago Mascardi, el pasado 25 de noviembre, una bala asesinó por la espalda a Rafael Nahuel, un joven de 21 años que participaba de un reclamo por la recuperación de unas tierras en las que se encuentra en formación una machi, una situación que no se daba de este lado de la cordillera desde hacía casi un siglo.

“Es un pueblo que jamás se rindió y mantuvo la práctica de su idioma, su espiritualidad, pero sobre todo las leyes de la naturaleza. A partir de 1980 hubo un proceso de recuperaciones territoriales que derivó en una serie de reformas en las leyes que hizo que, entre otras, se estableciera en la Constitución la preexistencia de los pueblos originarios. Esto fue producto de la lucha de todos los pueblos originarios”, relata Millán. Después de la última dictadura comenzaron a reforzarse los lazos entre pueblos originarios y los mapuches reforzaron su posición de no ser argentinos ni chilenos sino mapuches porque consideran que la identidad argentina no es más que una imposición. “Para nosotros la recuperación es un principio ideológico. En los territorios pensamos nuestra cultura, conectamos con la naturaleza y se desarrollan nuestros machis o chamanes, nuestros lonkos-líderes. Nosotros no profesamos ninguna religión que venga de afuera”.

En Argentina se encuentra vigente la Ley 24071 (Convenio 169 de la OIT), que obliga a consultar a los pueblos indígenas sobre todo aquello que tenga que ver con sus territorios, aunque nunca se cumplió con este mecanismo. Asimismo, en noviembre pasado la Cámara de Diputados aprobó por unanimidad la tercera prórroga de la Ley 26160. Se trata de una iniciativa que suspende los desalojos en tierras habitadas por los pueblos originarios hasta tanto el Instituto Nacional de Asuntos Indígenas (INAI) culmine el relevamiento catastral. La norma, que ya lleva 11 años de vigencia, regirá así por otros cuatro años.

Campaña del Desierto

La Patagonia es la región más extensa del país y también es la que mayor concentración de tierras tiene en pocas manos. Fue repartida sin ningún tipo de control entre millonarios extranjeros y corporaciones multinacionales con el aval del Estado y su aparato judicial. Además de Benetton, también forman parte de este selecto grupo el magnate Joe Lewis, el creador de la CNN Ted Turner, los Suchard (dueños de Nestlé), el inversionista húngaro George Soros, el actor Sylvester Stallone y, hasta hace pocos años, el hijo de uno de los fundadores de Pepsico, Ward Lay. Benetton, sin embargo, acumula el mayor número de tierras ya que entre 1991 y 1997 acumuló 900.000 hectáreas.

“Todas las comunidades tienen algún tipo de reclamo. En la coyuntura actual el reclamo pasa por el cese de la militarización, pero el reclamo de fondo tiene que ver con la recuperación de la libre determinación del pueblo”, sostiene el escritor y periodista Adrián Moyano, que investiga la causa mapuche desde hace 15 años. “El pueblo mapuche se organiza de manera horizontal y circular. No hubo construcciones similares a los mayas o aztecas, se caracterizan por un ejercicio multitudinario de la soberanía y una descentralización del poder que fue lo que les garantizo una resistencia exitosa por 360 años. Los mapuches no fueron doblegados por España sino por Chile y Argentina recién a fines del siglo XIX (Campaña del Desierto). Un genocidio que nunca fue reconocido por el Estado”.

Lo que se produjo fue una ocupación militar del territorio con el fin de extender las fronteras del Estado Nacional argentino. Gran parte de estas tierras fueron administradas por un fondo de inversión común llamado Compañía de tierras del Sud Argentino, en condiciones excepcionalmente favorables. En 1975 la firma “Great Western”, perteneciente a terratenientes de la burguesía argentina, compró el paquete accionario de “La Compañía” hasta 1991 cuando bajo el gobierno de Menem, Luciano Benetton se hizo de esas tierras hasta la actualidad.

Gobierno

“Si bien la represión no es una novedad del actual gobierno, sí que se ha intensificado. No podemos olvidar que la Sociedad Rural Argentina, una de las principales beneficiadas de la Campaña del Desierto, forma parte del actual gobierno”, señala Moyano. “También están en juego las prometidas lluvias de inversiones. Hay una vuelta del Eximbank, un banco público de Estados Unidos que financia empresas estadounidenses que quieran invertir en el exterior. Varias de esas inversiones se dan en antiguos territorios mapuches asociados al petróleo, hidrocarburos no convencionales o represas hidroeléctricas. Hay que tener en cuenta que para el mapuche un cerro, un campo o un río están considerados como seres vivos, y desde esa perspectiva es inconcebible su sacrificio”.

A la desaparición y muerte de Santiago Maldonado le siguió la de Rafael Nahuel. Aunque a Nahuel lo mató un tiro por la espalda, tanto los funcionarios de gobierno como los medios oficialistas, es decir, casi todos los de mayor alcance, denominan el hecho como un “enfrentamiento”. Tanto la ministra de seguridad, Patricia Bullrich, como su homólogo en la cartera de Justicia, Germán Garavano, avalaron el accionar de las fuerzas de seguir dad en ambos casos. Luego de la muerte de Nahuel, la ministra sostuvo en conferencia de prensa, «le damos el carácter de verdad a la versión de Prefectura, no necesitamos pruebas«. Por su parte, el presidente Mauricio Macri, respaldo los dichos de la Ministra Bullrich y fue más lejos. Cuando la Ministra contó que los prefectos habían llamado para pedir permiso para el uso de sus armas, Macri se mostró sorprendido y sostuvo que eso no pasa en ningún lugar del mundo, que en Argentina las fuerzas de seguridad han sufrido un fuerte desprestigio en los últimos años y por lo tanto es necesario un cambio cultural y “volver a la época donde la voz de alto significaba que había que entregarse”.

En el mismo sentido, el gobierno que se define a sí mismo como dialoguista mostró su rechazo a la decisión del juez Villanueva, que lleva adelante la causa por la muerte de Nahuel, de abrir un diálogo con la comunidad mapuche que permitiera plantear algunas condiciones. Envalentonados por los resultados de las últimas elecciones legislativas, que ni siquiera les pasaron factura por la desaparición y muerte de Santiago Maldonado, y por el respaldo de una gran parte de la sociedad argentina que, o bien avala la represión, o desconoce pero justifica, la construcción del enemigo interno distrae y cumple su objetivo, que no se hable de las medidas de gobierno que incluyen una fenomenal reforma  (y ajuste) previsional y laboral que afectarán la vida de millones; y que se instale la necesidad de una mayor mano dura para quienes osen levantar la voz.

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