Entrevista Karina Nohales
Karina Nohales es militante anticapitalista, feminista, ecosocialista y abogada en derecho del trabajo. En esta entrevista coEn Berria habla del estallido social que cambio de plano la actual coyuntura chilena.
La economía chilena es altamente transnacionalizada, es el país con más tratados de libre comercio vigentes en el mundo. El empresariado en Chile, incluido el presidente Sebastián Piñera, es parte del capital transnacional. No existen sectores de la burguesía chilena que defiendan un proyecto desarrollista en clave nacionalista.
Leí por ahí que, para ti, lo que sucede actualmente en Chile, es una impugnación a todo el sistema político chileno…
Las características del actual estallido están determinadas por las formas en que se ha organizado la reproducción de la vida en los últimos 30 años. Chile ha sido un campo de ensayo de políticas precarizadoras que son exportadas a otros países del mundo, presentándose como exitosas. Quienes estamos luchando hoy aquí tenemos plena conciencia del alcance internacional de este modelo y de la importancia que este estallido representa para muchos pueblos en el mundo. “El neoliberalismo nace y muere en Chile”, se lee en los muros de Santiago.
Pero este estallido es también una impugnación a los responsables de haber sostenido estas condiciones de vida, y aquí están incluidos todos los sectores políticos.
El contexto que hizo posible la implementación de este modelo está determinado por el golpe de 1973, que interrumpe violentamente un largo periodo de ascendente flujo político de los sectores más desposeídos, imponiendo una larga dictadura (1973-1990). Luego está la transición democrática -copiada del modelo de transición post franquista del Estado Español- que pone fin a la dictadura garantizando la impunidad a las Fuerzas Armadas y manteniendo intacta la Constitución Política de Pinochet.
Cuando Piñera decidió desplegar a los militares en las calles sabía muy bien que habría un impacto en los mercados.
También has dicho que el despliegue militar del gobierno de Piñera se contrapone con la imagen de estabilidad económica y social de esa transición pactada…
Cuando Piñera decidió desplegar a los militares en las calles sabía muy bien que habría un impacto en los mercados. También sabía que no adoptar esta medida equivalía a exponerse a un escenario de ingobernabilidad. Es probable que el gobierno haya optado por asumir que una inestabilidad transitoria en los mercados era preferible a un escenario de ingobernabilidad cuyo desenlace, una vez abierto, es impredecible. Esta es una decisión política de clase, no son decisiones individuales de un gobernante.
¿Cómo entra la agenda del feminismo en esta coyuntura?
Las feministas hemos jugado un rol muy importante desde el año pasado. El 2019 se abre, en términos políticos, con la Huelga General Feminista convocada por primera vez en Chile el 8M. La marcha del 8M en Santiago fue, hasta la del 25 de octubre, la más grande desde el fin de la dictadura militar. La actual coyuntura estalla en un contexto en que el feminismo es reconocido como un actor social importante y que se encuentra articulado con muchos otros actores sociales.
En este momento, los sectores feministas representan una incomodidad para las cúpulas de las organizaciones sindicales porque defendemos un programa para luchar y no un programa para sentarse a negociar. Dentro de algunos espacios feministas se han abierto también tensos debates acerca de si debemos participar de estas instancias cupulares o no.

¿Lxs jóvenes han tenido un rol preponderante?
Es la juventud secundaria la que encendió la mecha de este estallido. Ellos fueron los primeros en organizar las evasiones masivas, a pesar de que el alza del metro no se aplicaba a la tarifa estudiantil. Esto no es extraño, desde hace más de una década el estudiantado ha jugado un rol protagónico en las luchas sociales. Hay un factor generacional evidente, se trata de la primera generación nacida en democracia (1990), que no carga con el miedo de la dictadura y que no acepta como normal la forma de vida que se nos ha impuesto.
¿Qué implica para el pueblo chileno una movilización de la magnitud actual, su carácter espontáneo y la ocupación del espacio público?
El compartir en las esquinas las protestas durante días, el cierre de los grandes comercios en tanto espacios de consumo y de ocio, y la parálisis de las actividades laborales remuneradas han ido acercando a las personas. De pronto miles de personas tuvimos tiempo libre y motivos políticos para juntarnos y conversar. De esta manera se han ido constituyendo, a nivel local y de manera espontánea, cientos de Asambleas Territoriales desde las cuales se fue organizando el abastecimiento, la seguridad ante la represión y el cuidado colectivo de niños y niñas, todo de manera muy embrionaria. Luego las asambleas han comenzado a deliberar acerca de las perspectivas políticas que se abren en el actual momento. Las Asambleas Territoriales son, en mi opinión, un momento constituyente no en el sentido de pensar la redacción de una ley, sino el inicio de un proceso a través del cual la clase trabajadora se empieza a constituir a sí misma.