El 21 de julio pasado Argentina se convirtió en el primer país latinoamericano en reconocer identidades por fuera del binomio masculino y femenino al incorporar la nomenclatura “X” en el Documento Nacional de Identidad (DNI) como opción, para todas las personas que no se identifiquen como varón o como mujer. La decisión se enmarca en la Ley de Identidad de Género (2012) y fue anunciada en un acto en la Casa de Gobierno, donde el presidente Alberto Fernández entregó los primeros tres documentos a personas no binarias. “Entre lo ideal y lo posible, vayamos por lo posible porque estamos cada día más cerca de lo ideal. Y el ideal va a ser cuando todos y todas, seamos todes, y a nadie le importe el sexo de la gente”, afirmó Fernández, cuyo hijx fue una de las tantas personas que unos días más tarde lucieron orgullosas selfies con la rectificación del DNI. Este reconocimiento se suma –y responde- a una larga lista de exigencias y reivindicaciones que los transfeminismos han logrado poner en agenda, con inucitada fuerza, los últimos años en la política argentina.
DNI no binarios
El cambio -que también alcanza al Pasaporte- fue establecido en el Decreto presidencial N°476/21. “A los fines del presente decreto, la nomenclatura “X” en el campo “sexo” comprenderá las siguientes acepciones: no binaria, indeterminada, no especificada, indefinida, no informada, autopercibida, no consignada; u otra acepción con la que pudiera identificarse la persona que no se sienta comprendida en el binomio masculino/femenino”, dice el artículo 4°. Durante el acto se entregaron los primeros DNI a tres personas no binaries, y una de ellas expresó su disconfomidad con el uso de la X al mostrar una camiseta con una inscripción que señalaba: no somos “X”. De esta manera, Valentine Machado, expresó su postura y evidenció una situación por demás compleja, y con infinidad de matices, que atraviesa concepciones históricas arraigadas y genera encendidos debates.
Desde el gobierno argentino se encargaron de aclarar que el uso de la categoría “X” para el campo “Sexo” responde a que es una categoría admitida en los estándares internacionales para los documentos de viaje, y en los convenios internacionales a los que la República Argentina se encuentra adherida. Por ahora, son pocos los países en el mundo que ya han admitido la posibilidad de no consignar el sexo masculino o femenino en documentos de identidad, licencias de conducir y/o certificados de nacimiento o de ciudadanía a nivel nacional o estadual: Australia, Bangladesh, India, Malta, Nepal, Nueva Zelanda, Pakistán, son algunos de ellos.
En primera persona
Gerónimo Carolina González Devesa fue una de las tres personas que recibieron su DNI en el acto y se refiere a sí mismx -durante la charla con Berria-, con distintos pronombres. “Yo había rectificado la partida de nacimiento y no tenía DNI”, cuenta. “En el lugar donde dice sexo/género en mi partida no decía nada, así que modifique y preparé mi vida para no tener muchos inconvenientes mientras durara eso. Soy médico, vivo en una ciudad no muy grande del interior de Argentina y no fue tan dificultoso, pero hubo muchos trámites que no los pude hacer. Sí el trámite requería una coincidencia entre mi DNI y mi partida de nacimiento ya tenía un problema”. Y aunque el recorrido hasta contar con el DNI no fue fácil Caro Gero (como se llama a sí mismo en su cuenta de Instagram), que fue la primera persona del país 2018 en lograr que se expida su partida de nacimiento sin consignación de sexo, se muestra más que entusiasmade con la buena nueva, “lo principal es que yo ahora puedo decir mi nombre completo sin ningún problema porque mi DNI me respalda. Antes decía mi nombre y lo decía bajito porque sí me pedían el DNI iban a ver otro, entonces dependía de con quién hablará cómo se lo decía”.
Legalidad
Antes del nuevo decreto, alrededor de trescientas personas -solo en la provincia de Buenos Aires-, habían obtenido por vía administrativa o judicial, la rectificación de sus partidas de nacimiento para no consignar el género, o registrar otra identidad por fuera de la norma binaria de género, y estaban a la espera de poder contar con un nuevo DNI, según detallaron desde la ONG 100% Diversidad y Derechos. También señalaron que en la gestión del gobierno de Macri (2014-2019), aun con sentencias firmes y un dictamen a favor, se negaron a emitir los nuevos DNI y esto dejo sin documentación a decenas de personas.
Pero como se sabe, una cosa es la existencia de la ley y otra su implementación. En su artículo 10 el nuevo decreto instruye al Ministerio de las Mujeres, Géneros y Diversidad “a dictar capacitaciones para las autoridades y personal de todos los organismos que integran la Administración Pública Nacional con competencia en la materia”. Para Mónica Macha, diputada nacional por el Frente de Todos (oficialismo), y activista feminista, se trata de procesos complejos: “Creo que en el caso donde mayor atención debemos poner es en la implementación del cupo laboral travesti trans”. El cupo laboral travesti trans se convirtió en ley el pasado 24 de junio. La norma -única en su tipo en la región-, estipula que el Estado Nacional deberá garantizar el 1 por ciento de su planta laboral a personas travestis trans. “No se trata solamente de conseguir un empleo formal sino de acompañar la llegada y la inserción de esa persona en nuevos ámbitos y evitar hechos de discriminación o revictimización. En términos generales, creo que tenemos que ser guardianas de los derechos conseguidos”.
Recorridos
Los recorridos de las personas que obtuvieron los nuevos DNI son tan variados como cada una de sus historias. La de Caro Gero trascendió porque fue una de las que formó parte del acto en el que se hizo pública la resolución. “Yo empecé a trancisionar a los 29, desde los 20 en adelante me identificaba como lesbiana, hasta que empecé a necesitar una transición física, me empecé a hormonizar con testosterona y me adapte los pectorales, es decir, me saque las mamas. En ese recorrido empecé a necesitar un nuevo nombre, porque en mi expresión de género parezco un varón y tenía un nombre de mujer, pero no me identificaba con ninguno de los dos”. En esas estaba Caro Gero cuando se encontró con Eleonora Lamm -subdirectora de la Corte de Derechos Humanos de Mendoza y Dra. En Bioética-, que lx acompaño durante todo el proceso. Lamm, que participó en el armado y promulgación de la Ley de Identidad de Género, le indicó que esa ley había sido concebida como una ley no binaria, y que esto les permitía salir del binomio. “Ahí fue que hicimos lo de la rectificación de la partida, y se hizo a través de un acto administrativo, sin judicializar, algo inédito en el mundo con una persona endosex o intersex”.
Caro Gero formó parte del colectivo “Todes con DNI”, participa en “Ni una menos” y, como médique integrante de la Campaña por el Aborto, garantiza el acceso a la Interrupción Voluntaria del Embarazo en el hospital donde trabaja. “Todes con DNI” es el colectivo del que forma parte la persona que se quejó por el uso de la X, y que emitió un comunicado en el que expresaron que la X “borra nuestra diversidad y las múltiples vivencias de quienes nos identificamos por fuera del binario masculino o femenino (…) Al ubicarnos a todos, todas y todes bajo una única categoría se nos margina a la encriptación identitaria, mientras se jerarquiza a la M y la F que sí acceden al derecho a ser nombradas específicamente».
Por otra parte, el 26 de agosto las autoridades de la embajada argentina en Berlín otorgaron el primer pasaporte no binario de Latinoámerica a Cy (37 años), una persona de nacionalidad argentina que reside en Alemania y que ya había rectificado su partida de nacimiento.
Lenguaje inclusivo
“Conmigo uso los tres pronombres y no me molesta que pronombre utilicen para referirse a mí”, sostiene Caro Gero. El debate sobre el lenguaje inclusivo está instalado hasta tal punto que quienes trabajan en marketing para las principales marcas han debido incorporar su uso en las pautas publicitarias. Como ejemplo, hace algunas semanas se celebró en Argentina lo que históricamente se consideraba el “Día del niño” pero que, desde un tiempo a esta parte, paso a ser el “Día de la niñez” o el “Día de las infancias”. A los usos generalizados de la e, la x o la @, sobre todo por parte de los jóvenes, se suman numerosas instituciones del Estado que adaptan sus manuales de estilo para comunicar en lenguaje inclusivo, y discuten que nuevo formato utilizar en los formularios y las comunicaciones oficiales. Lo que está claro, más allá de las fórmulas que puedan estandarizarse, es que es un tema que (por su envergadura) obliga a reflexionar, proponer nuevas preguntas y buscar otras respuestas. Y que expone y evidencia que el lenguaje responde a sus usos y contextos, y está siempre en disputa.
Nuevas políticas
Otra de las noticias que se dieron en las últimas semanas, en relación a exigencias históricas de los feminismos que se traducen en políticas públicas, tiene que ver con el reconocimiento de aportes por tareas de cuidado. Esta medida se hizo efectiva a través de un Decreto de Necesidad y Urgencia y alcanza a mujeres en edad de jubilarse, que sean madres y no cuenten con los 30 años de aportes necesarios para acceder a una jubilación. El programa consiste en reconocer a las madres los años de cuidado por cada hija o hijo con el objetivo de que lleguen a la cantidad de aportes requeridos para jubilarse. Este sistema previsional con perspectiva de género ya funciona en otros países de la región como Uruguay.
“La agenda de cuidados es central en el transfeminismo”, sostiene Macha. “Significa visibilizar, y poner en valor, tareas históricamente naturalizadas y desprestigiadas. En este momento, también trabajamos en el reconocimiento formal de las cuidadoras domiciliarias, y aprobamos la paridad de género en medios de comunicación, que es clave para disputar sentido en espacios de circulación masiva”. A futuro la agenda incluye, además de los proyectos de cuidados y sobre violencia por motivos de género, las casas de parto y la gestión menstrual. Por lo demás, Macha y su equipo presentaron un proyecto de ley que busca garantizar el uso del lenguaje inclusivo. “No vamos a obligar a nadie a que lo utilice. Desde el transfeminismo nos orienta la autonomía política de las personas. Lo que queremos es evitar que ciertas instituciones puedan prohibir o sancionar a quienes deciden utilizarlo. Me parece que de lo que se trata es de hacerle lugar a todas las formas de vida, y a todas las formas de habitar el mundo simbólicamente. Cuando alguien habla, o escribe, está haciendo actos que articulan lo social, lo personal y lo político”.
Marcas
Para Caro Gero fue muy importante el apoyo de su familia, pero también reconoce que las lecturas de Paul Preciado y otros autores, significaron mucho. “Leer Testo Yonqui (Paul Preciado), y otros autores de filosofía y género, durante la transición, me ayudó mucho”. Caro Gero también dedica su tiempo a dar capacitaciones sobre patologizaciones y adultocentrismo. “Básicamente, sí pude hacer todo esto es porque mi familia me ayuda mucho. Mendoza es una provincia muy conservadora y religiosa, pero yo sabía que mi familia iba a estar, y sigue estando. Obviamente tuvieron su proceso de tener que entender algo que para todos era muy nuevo, pero siempre desde el: ‘te bancamos y vamos a tratar de entenderlo’”.
Macha opina que este feminismo de masas que se vive en Argentina es el resultado de luchas subterráneas, de líneas históricas, de nuevas formas de relacionarnos con lo político y con las luchas sociales, “y con el modo en el que ciertas causas transversales nos unen, nos convocan y nos interpelan. Si Argentina es vanguardia en políticas de género se debe a una dialéctica entre demandas sectoriales, gobiernos populares y la capacidad de organización política y simbólica para hacer de esos temas una agenda de trabajo y de Estado. Las primeras leyes feministas que tuvimos en el siglo XXI fueron leyes que estaban por delante de las demandas sociales masivas. Invirtieron los términos, fueron leyes que encontraron un amplio consenso después de sancionadas. En este punto es que decimos que las políticas estatales y la materia legislativa tienen una dimensión formativa y pedagógica en términos sociales”.