«La dictadura es la peor pandemia»

Entrevista Evo Morales

Evo Morales Ayma fue presidente de Bolivia entre el 22 de enero de 2006 y el 10 de noviembre de 2019 cuando fue obligado a renunciar, y a buscar refugio primero en México y luego en Argentina, donde reside actualmente. El gobierno del Movimiento al Socialismo (MAS), con Evo a la cabeza, fue acusado de fraude en las elecciones del 20 de octubre. Morales fue el primer presidente de origen indígena en un país donde el 62,2 % de su población se reconoce como tal. Durante su gobierno la extrema pobreza bajó del 39 % en el 2005 al 18 % en 2013 y mantuvo un crecimiento económico sostenido. En esta entrevista con Berria Morales habla de cómo se gestó el golpe, quiénes lo promovieron, el rol de la OEA y EEUU, su vida en Buenos Aires y la victoria que, asegura, obtendrán en las próximas elecciones generales del 6 de septiembre.

Usted fue obligado a renunciar a la presidencia de Bolivia el pasado 10 de noviembre, o sea, ya han pasado 8 meses desde entonces, ¿qué balance hace de la situación ahora?

El 8 de noviembre, dos días antes del golpe, la policía se amotinó totalmente y empezó a perseguirme y a ofrecer dinero a equipos de seguridad del ejército. Ya los últimos días las Fuerzas Armadas también pidieron mi renuncia y, sobre todo para evitar hechos de sangre, tuve que renunciar. Dos personas murieron durante mi presidencia pero no producto de la policía o de las Fuerzas Armadas sino de enfrentamientos en la ciudad de Montero, Santa Cruz. El derecho a la vida es más importante que cualquier otro derecho, y yo siempre le pedí a la policía y a las Fuerzas Armadas que no usarán las armas contra el pueblo. Pero ahora lamento decir que están retornando las políticas norteamericanas, bajo las doctrinas de seguridad nacional, que identifican a los movimientos sociales, especialmente al movimiento indígena, como enemigo. Ya son 8 meses del golpe y lo que hay es una economía destrozada, y una pandemia, que es la dictadura de (Jeanine) Añez, (Luis Fernando) Camacho y (Carlos) Mesa. Ellos son los golpistas que tanto daño le hacen a Bolivia.
Hace algunos días el New York Times publicó un artículo que señala, en base a un estudio de investigadores de la Universidad de Pensilvania, que el análisis estadístico de la OEA sobre los resultados de la votación -que determino un supuesto fraude en las elecciones-, es incorrecto, ¿qué me puede decir sobre esto?
Yo vengo de una familia muy humilde del altiplano boliviano de nacionalidad aymara y los valores que aprendí de mi familia, y de las comunidades originarias (el ayllu), me enseñaron a no mentir, no ser ladrón, ni ser flojo (perezoso). Nunca se me hubiese ocurrido que haya fraude para ganar las elecciones, jamás. Yo no tengo formación académica y, en algún momento, me pregunte cómo llegar a la presidencia. No es sencillo llegar a la presidencia, y he llegado con honestidad y con verdad. Que me investiguen, fui el primero en pedir que haya una auditoría general de cualquier institución, venga de donde venga. Cuando dije eso todos los partidos de la derecha rechazaron esa idea porque sabían que iban a perder. Además de eso hubo una reunión reservada entre la OEA y Tuto Quiroga, que es un representante de EEUU y el pichón de la dictadura de Banzer (1971-78) en la que acordaron impulsar el fraude. Yo tengo por lo menos seis investigaciones de universidades, personalidades e instituciones de Europa y América Latina que dicen que no hubo fraude y piden una investigación al Congreso Norteamericano y a la OEA; pero el daño está hecho y yo no sé sí a Luis Almagro y al equipo jurídico de la OEA le corresponde un proceso penal ante la Corte Penal Internacional, pero esto no puede quedar así.
¿De dónde surge el Movimiento al Socialismo (MAS)?
El MAS es una fuerza política que nace del sector más humillado, abandonado e ignorado del movimiento indígena, con un pasado de luchas históricas. Nunca el tribunal electoral nos reconoció las siglas, ni en el ’95, ’97, ’99 o 2002, por instrucciones de EEUU. Sin embargo, en corto tiempo demostramos que Bolivia tiene mucho futuro. Cuando era estudiante nos hacían cantar “Lamento boliviano” y nos hacían leer “Pueblo enfermo”, en el que Bolivia se muere; todo para darnos a entender que por culpa de los indios Bolivia no se desarrollaba. Nosotros en poco tiempo demostramos que es posible un modelo económico alternativo al capitalismo y que Bolivia podía crecer sin el FMI. De los catorce años de gobierno, seis Bolivia fue la primera en crecimiento económico en la región, entre otras cosas porque logramos diversificar el aparato productivo del Estado.
El ex vicepresidente García Linera, ha manifestado su preocupación por la falta de conciencia política de una porción de la clase media que gano en poder adquisitivo durante su gobierno, pero que carece de conciencia política respecto al proceso que le dio origen y, por lo tanto, se vuelven reacios a la intervención del Estado…
Durante nuestra gestión tres millones de bolivianos pasaron a la clase media. En cambio, los datos muestran ahora que un 3,5% de la población va a pasar de ser clase media a clase baja, eso me ha sorprendido. Esa nueva clase media no tiene mucha conciencia política ni ideológica pero ahora que saben cómo se vive con la derecha, y nada menos que con una dictadura, están decepcionados e indignados. Es la gran ventaja que tenemos en este momento. Como presidente aprendí que es necesario un modelo económico que garantice el alimento, la luz y el agua, eso permite al pueblo estar tranquilo. Pero no han faltado grupos racistas que no aceptan que un indio pueda cambiar Bolivia. Es un golpe del gringo al indio, porque EEUU participo activamente del golpe. Lo otro que no aceptaron los EEUU fue la decisión que tomamos con el ex vicepresidente García Linera, de industrializar el litio. El congresista norteamericano Richard Bank, del mismo partido que Trump, admitió esto. Y ahora están queriendo privatizar y entregar el litio. Otra vez la historia se repite, ahora con intervenciones militares o golpes de Estado como los que estamos viviendo.
¿Cree que el golpe en Bolivia, con los militares pidiendo su renuncia, al igual que la militarización de Chile, a partir de las revueltas sociales –antes de la pandemia-, señalan un cambio de época?
Hubo mucho dinero de EEUU que aún sigue llegando para los militares. El 7 de agosto del año pasado, en el aniversario de las Fuerzas Armadas, el Comandante en Jefe, el General Kaliman Romero, hablaba de “fuerzas anti imperialistas”, cuando todavía estaban en un proceso de cambio, pero luego durante el conflicto rápidamente se dieron vuelta. Resistimos tres golpes de Estado en 14 años de gobierno, así que me resulta muy impresionante cómo financió EEUU este golpe.
Usted denunció en una entrevista que, unas horas después de su renuncia, hubo una reunión entre Waldo Albarracín, activista de la derecha, con la gente de Carlos Mesa, Fernando Camacho, la Iglesia Católica, el embajador de Brasil y el de la Unión Europea, en la que se decidió que Añez iba a ocupar la presidencia, ¿es así?
Yo renuncié el domingo 10 de noviembre a las 5.30 de la tarde y, Waldo Albarracín, que sorprendentemente fue Presidente de la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos y Defensor del Pueblo -según relato en una entrevista con María Galindo-, a las 6.30 de ese mismo día ya se había reunido con la gente de Mesa y Camacho y habían planteado que Añez fuera presidenta, algo que se terminó de decidir al día siguiente. El 21 de octubre, luego de perder las elecciones, Carlos Mesa convoco a movilizarse contra el fraude, y ese día se quemaron dos tribunales departamentales de Sucre y Potosí para tomar y hacer desaparecer los documentos de la votación, aunque finalmente no pudieron. En total se quemaron seis instituciones departamentales, ahí empezó el golpe.
¿Cómo es su relación con los grupos empresariales bolivianos?
Cuando empezamos no había muy buena relación, pero después de dos o tres años ganamos confianza y establecimos buenas relaciones con distintos sectores empresarios. Ahora tengo muy poco contacto con empresarios desde que salí de Bolivia, con quien sí tengo muy buena relación es con las Fuerzas Armadas. Hay Fuerzas Armadas patriotas y militares que respetan la institucionalidad. Últimamente también se comunican conmigo coroneles de la policía que me buscan y a quienes tengo la obligación de escuchar, sin ningún compromiso.
¿Y qué le dicen?
Los militares no puedo decir que están arrepentidos pero cuestionan a los ex comandantes por haber participado del Golpe de Estado. Dicen que ahora es razón de patria. Yo tenía buena relación con las Fuerzas Armadas porque era el único de los presidentes civiles de la Republica que había prestado servicio militar obligatorio, es decir, yo fui soldado de las Fuerzas Armadas.
¿Cómo se está gestionando la pandemia en Bolivia? Tanto La Paz como El Alto habían sido militarizadas después del golpe…
Es el único país del mundo donde la dictadura combate con tanques y armamentos la demanda de atención sanitaria de la población. La peor pandemia que tenemos es la dictadura. Nos matan de hambre en la vida y con ineficiencia en la atención al coronavirus. La parte económica la resuelven con corrupción y más corrupción; y nepotismo. Hace unos días se escaparon los dos hijos de Añez y su yerno de EEUU cuando habían sido citados por una comisión de investigación. Por lo demás, se han sometido abiertamente al FMI, que como siempre busca un Estado mínimo. Han cerrado el Ministerio de Cultura y pretenden que el pueblo no tenga memoria ni historia.
Se definió una nueva fecha de elecciones para el 6 de setiembre, ¿cómo se preparan?
La línea política norteamericana insta a suspender de manera indefinida las elecciones, inclusive dejaron sin efecto la constitución que garantiza el Estado Plurinacional para reponer la Constitución de 1994 que decreta el Estado colonia, y proscriben al MAS. No quieren elecciones porque saben que vamos a ganar y va a ser histórico. Estamos por la verdad, por la patria y por la democracia, y representamos un proyecto de liberación.
¿Cómo es su vida en Buenos Aires? ¿Cómo se relaciona con su ex presidente Álvaro García Linera? ¿Y con la comunidad boliviana que vive aquí?
Con el compañero Álvaro estamos en contacto permanentemente. Tengo un pequeño equipo de comunicación y otro económico/jurídico. Y también me relaciono con los compañeros que trabajaban en la embajada, y con los que están refugiados y son perseguidos políticos. Con la comunidad boliviana también me relaciono muy bien, ellos representan un alto porcentaje del padrón electoral. Antes de la cuarentena nos reunimos con 350 referentes que nos apoyan, sí obtuviéramos el 49% de votos de Bolivia más el 2% de Argentina ganaríamos. Ahora la campaña la estamos haciendo por redes y por radios.
¿Cómo está el mapa de alianzas a nivel regional?
En tiempos de Lula, Chávez, Kirchner o Correa se estaba en un momento de integración latinoamericana y caribeña muy importante, pero luego vino un contragolpe, o un golpe como en Brasil y otros países, y se empezaron a destruir esos procesos de integración. La alianza del Pacífico la integran presidentes de América Latina y el Caribe sumisos al gobierno de EEUU. La intención de Trump es volver a las políticas de consenso de Washington, o al ALCA, pero los pueblos no lo aceptan. Las imágenes de los presidentes de Brasil, Chile o Ecuador son pésimas, yo creo que es cuestión de tiempo y que en América Latina vamos a recuperar gobiernos que estén al servicio de los pueblos y no sometidos al imperio norteamericano.
¿Cómo ve la situación de América Latina?
El panorama de Colombia, Chile y, sobre todo Brasil, es muy complejo. La agresión permanente de EEUU hacia Cuba, Venezuela o Nicaragua, no tiene un principio de humanidad. Con la pandemia podrían haber suspendido las sanciones y los bloqueos pero no lo hacen. Valoro la lucha de los chavistas/bolivarianos de Venezuela que resisten pese a la situación económica, y respeto las decisiones del compañero Maduro. Intentan atacarnos desde el Grupo de Lima o la Alianza del Pacífico pero no pueden porque por encima de la violencia y las amenazas está nuestra dignidad, nuestra independencia y nuestra soberanía, es solo cuestión de tiempo.